«¿Te sientes seguro cuando viajas? Y cuando estás solo, ¿no tienes miedo?». Son preguntas que me hacen a menudo cuando descubren mi pasión por viajar solo.
He conocido a personas de todos los rincones del mundo que comparten esta misma pasión. Muchas son mujeres que se han aventurado a viajar solas, con la mochila a cuestas, para explorar nuevos horizontes. Curiosamente, muchas me han contado que a menudo se sentían más seguras en destinos que la mayoría considera «peligrosos» que en sus propios países. Sí, es posible viajar con seguridad, incluso como mochilero por países en desarrollo, sin hablar el idioma local o viajando solo.
Sin duda, hay países a los que se desaconseja viajar por su inestabilidad política, y en esos lugares lo más probable es que no te sintieras seguro en absoluto. Si estuvieras planeando un viaje a Siria mañana, me parecería una mala idea. Elegir un destino requiere cierta investigación y preparación. Nunca emprendas un viaje sin prepararte y sigue siempre algunas pautas de seguridad.
En la mayoría de los países, el Ministerio de Asuntos Exteriores ofrece un portal con información actualizada sobre la seguridad de cada país. Al abrir la ficha de un país concreto, normalmente también puedes acceder a información muy útil, como vacunas recomendadas u obligatorias, zonas que conviene evitar, condiciones de los visados, teléfonos de las embajadas, etc.
Las autoridades tienden a dramatizar las situaciones. Por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano advierte a los viajeros que extremen la precaución al visitar Francia por el riesgo de atentados terroristas. La mayoría de los viajeros ni siquiera lo consideraría una preocupación importante y, aunque lo hiciera, el riesgo real es extremadamente bajo. Para ponerlo en perspectiva, es más probable que te caiga un rayo que verte involucrado en un atentado terrorista mientras viajas por Francia.

Tener un buen seguro de viaje es esencial para viajar con seguridad. Elige uno que, además de ofrecer asistencia médica, cubra también la responsabilidad civil, y comprueba que incluya todas las actividades que piensas hacer —buceo, senderismo por encima de cierta altitud, deportes de invierno, etc.—. Puedes encontrar un artículo detallado sobre cómo elegir un seguro de viaje completo y económico aquí.
Sobre todo para los viajes largos, conviene hacerse un «pequeño chequeo». Hazte un análisis de sangre, que te revisen esa rodilla que lleva tiempo molestándote, etc. Viajar puede ser físicamente agotador, ¡así que asegúrate de estar al cien por ciento!
Aún más importantes son las vacunas. Para muchos países en desarrollo se recomienda vacunarse contra las hepatitis A y B. Algunos países también exigen vacunas obligatorias, como la de la fiebre amarilla. Conviene informarse antes de salir.
En cualquier caso, recomiendo llevar un botiquín de primeros auxilios. Compra uno preparado o ármalo tú mismo. Aquí encontrarás la lista completa de cosas que llevar a tu viaje.
Demasiadas veces he visto a viajeros caminando con la clásica riñonera escondida bajo los pantalones que todo el mundo conoce: ¡sí, todo el mundo! Utiliza métodos alternativos, como un cinturón con bolsillo secreto que todavía no sea tan conocido.
Nunca guardes todo tu dinero en un solo lugar. Considera llevar una segunda cartera con algo de efectivo y una tarjeta de crédito vencida —para mantener las apariencias— y guardar el resto del dinero a salvo en otro sitio. Lo ideal es repartir el efectivo entre al menos dos o tres lugares distintos.
Lleva al menos dos tarjetas y guárdalas en lugares separados. Preferiblemente, elige una Visa y una Mastercard, y asegúrate de habilitarlas para su uso en el extranjero. Procura tener siempre algo de efectivo para emergencias. Recuerda que el dólar estadounidense es la moneda internacional por excelencia, aunque los euros también sirven. Aquí encontrarás las mejores tarjetas para viajar.

No lleves collares, anillos ni relojes de valor. Incluso en los países desarrollados hay personas a las que les arrancan los collares del cuello. Las probabilidades de que esto le ocurra a alguien que claramente parece extranjero y camina por las calles de un país en desarrollo son, obviamente, mayores.
En general, evita llevar cualquier cosa que pueda llamar la atención de personas malintencionadas.
Haz una copia de todos tus documentos y guárdala en línea en un servicio en la nube. También recomiendo crear una nota donde puedas anotar los números útiles que podrías necesitar; por ejemplo, los teléfonos para bloquear las tarjetas o el de tu seguro de viaje.
Wikitravel es una de mis webs favoritas para recopilar información sobre un país concreto. La sección «Stay safe» de cada país siempre está llena de consejos sobre zonas que conviene evitar, leyes que debes conocer, estafas habituales y mucho más. Échale un vistazo y llega preparado.
Si duermes en hoteles, tendrás una habitación privada que podrás cerrar con llave. Si duermes en hostales, utiliza las taquillas para dejar a salvo los documentos, el efectivo, las tarjetas, los dispositivos electrónicos y cualquier objeto de valor.
En cuanto llegues a tu destino, guarda en la taquilla todo lo que no necesites y lleva contigo solo el poco efectivo que vayas a necesitar durante el día. Básicamente, nunca vayas por ahí con mucho dinero en el bolsillo: lleva solo lo imprescindible para que, si ocurre lo peor, las pérdidas sean mínimas.
Evita retirar dinero por la noche y en zonas poco seguras. Preferiblemente, utiliza cajeros automáticos dentro de un banco o de un centro comercial, donde hay más seguridad.
Algunas personas —¡quizá un poco demasiado paranoicas!— me han aconsejado fingir frustración al salir del banco. Así, si alguien te está observando, parecerá que la operación ha fallado.
Siempre viajo con una mochila grande —donde guardo principalmente la ropa— y otra pequeña en la que, cuando me desplazo, llevo todas mis cosas de valor y nunca las pierdo de vista.
A menudo tendrás que separarte de la mochila grande; por ejemplo, en el autobús, cuando debas guardarla aparte. Pero nunca le des la mochila pequeña a nadie. Llévala contigo en todo momento y, cuando camines por zonas concurridas o estés en el metro, póntela delante.

Ten especial cuidado con los taxis no oficiales, porque pueden llevarte a zonas donde alguien te esté esperando para robarte todo lo que tienes, o incluso obligarte a retirar dinero y luego abandonarte en medio de la nada.
Mi consejo es utilizar aplicaciones como Uber o GrabCar, o pedir al personal del alojamiento donde te hospedas —o, si estás fuera, al personal de un restaurante o a un comerciante— que llame directamente al taxi. A menudo hay alguna manera de reconocer los taxis oficiales: infórmate.
Estafas «habituales» de las que oí hablar mientras viajaba por Sudamérica:
En el autobús, desconfía de cualquiera que te pida mover la mochila pequeña que llevas contigo a un lugar donde no puedas verla.
Si mientras caminas por la calle alguien se ofrece a limpiarte la mochila después de que algo viscoso y maloliente haya caído mágicamente sobre ella, ¡sujétala bien, porque casi seguro que es una estafa!
Otra estafa de la que fue víctima un amigo mío austriaco es la de los policías de civil. Si se te acercan personas que dicen ser policías, niégate a seguirlas a menos que envíen una patrulla oficial. Finge que no entiendes, inventa algo, pero mantente alerta: es poco probable que los policías de civil se interesen por los turistas.
Procura ir siempre acompañado cuando te aventures en zonas aisladas. Una simple caída sin nadie que pueda ayudarte podría ser realmente mortal. Avisa siempre a alguien de tus planes para que, si no regresas por la tarde, esa persona pueda indicar a los equipos de rescate dónde buscarte.
Un último consejo que puedo darte es que descargues Organic Maps. Esta aplicación, completamente gratuita, te permite descargar mapas y utilizarlos sin conexión en tu teléfono. Los mapas se actualizan constantemente y te sorprenderá gratamente la cantidad de senderos que aparecen. Mientras te quede batería en el teléfono, no te perderás.

En muchos países, el agua del grifo no es potable. Pregunta a los habitantes locales si es recomendable beberla o, como alternativa, compra agua embotellada.
Para quienes disfrutan viajando con el mínimo gasto, recomiendo llevar una botella de agua con filtro. A pesar de la inversión inicial, a largo plazo ahorrarás bastante dinero. Los hostales y hoteles suelen ofrecer agua potable.
Por desgracia, cuando estás en un país extranjero eres un blanco predilecto para todo tipo de delitos, precisamente por ser turista. Estar borracho o bajo los efectos de las drogas aumenta el riesgo de forma exponencial, así que no te excedas.
Si sales solo, intenta caminar cerca de otros peatones. Evita quedarte solo en una zona completamente desierta y considera tomar un taxi si no te sientes seguro.
Si crees que te están siguiendo, entra en un bar o en una tienda, espera y, si la sensación persiste, pide que te llamen un taxi. En cualquier caso, cuando salgas por la noche, lleva solo un poco de efectivo y ningún documento importante. Deja la cartera en tu habitación y, quizá, lleva únicamente una copia de los documentos.
Conviene informarse de antemano sobre las leyes y costumbres. Además de ser desagradable, acabar en una cárcel extranjera puede ser realmente peligroso. Por ejemplo, en muchos países del Sudeste Asiático, fumar marihuana se castiga con años de cárcel.
Siempre hay que respetar las leyes, pero es igual de importante respetar la cultura y la religión locales, tanto por sentido común como para evitar situaciones desafortunadas.

Si alguna vez te roban, no te hagas el héroe ni intentes enfrentarte al ladrón. Puede ser difícil, sobre todo si alguien intenta arrebatarte la mochila, pero recuerda que tu seguridad es mucho más importante que cualquier objeto. Estos ladrones suelen llevar cuchillos o incluso armas de fuego, así que no arriesgues tu vida por nada.
Cuando todo haya pasado, denuncia el robo a la policía y a tu consulado. Si tienes un seguro de viaje, no olvides contactar también con ellos.
Viajar con seguridad es, sobre todo, una cuestión de sentido común. Si te ofrecen una excursión extraña y la oferta es demasiado buena para ser verdad, no vayas. Si te piden que sigas a alguien, no lo hagas. Si alguien parece demasiado amable, desconfía.
Espero que este artículo no te asuste. Aunque hay muchas estafas y peligros, también es cierto que, con la información y la preparación adecuadas, puedes disfrutar de un viaje seguro y agradable. La mayoría de las situaciones descritas son muy poco probables y, con la experiencia, aprenderás qué precauciones necesitas según el país en el que estés. Tu confianza irá creciendo con el tiempo. ¡No dejes que el miedo a lo desconocido te impida explorar y vivir aventuras fantásticas por el mundo!
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